2 Samuel 12:9, 13-14
9¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. 13Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
Dios les bendiga amados hermanos en la fe y amigos que nos leen, gracia y paz de nuestro señor y Dios Jesucristo.
Todos los seres humanos necesitamos algún día por muy lejano que creamos debemos acerarnos a Cristo y reconocer nuestras faltas, para poder alcanzar su perdón, desafortunadamente la gran mayoría prefiere llevar una vida apartada de Dios, otros no le tienen en cuenta, le desconocen y creen que su vida está bajo su control personal y no el de Dios, pues si cuentan con los recursos económicos y el poder suficiente para llevar una buena vida, pues para que creer en un Dios lejano y mucho menos reconocer que soy pecador.
Posiblemente David en esta ocasión que nos muestra el texto bíblico en estudio era uno de estos hombres, bajo su condición de rey de Israel, se dejo seducir del pecado y tomo una mujer ajena, como agravante propicio la muerte de su esposo para incumbir su falta, al final era el rey de la nación, la autoridad máxima. ¿que podría suceder?, ¿quién se atrevería a acusarle de algo?, pues Dios que todo lo ve no dejo pasar esta ocasión para darle una lección a David, un varón que El escogió siendo el menor de la casa de su padre y quien nunca pensó llegar a tal posición, pues aun asi Dios lo puso por rey, pero entre mas Dios te da más responsabilidad te va a exigir, ese es el común denominador que enseña la escritura.
El texto nos muestra como el profeta Natán le revela el mensaje enviado por Dios, trayendo a la luz el asesinato de Urías esposo de Betsabé, situación que David consideraba que estaba oculta, pero para sorpresa suya Dios lo dejo en evidencia. Hoy vemos el mismo patrón en muchas personas, comenten deliberadamente acciones pecaminosas e intentan ocultar sus actos, sabiendo que de Dios no podemos ocultar nada en lo absoluto.
2Cronicas 19:9 “los ojos de Jehová recorren toda la tierra…”
Tal cual es mis queridos hermanos y amigos que nos leen, todas nuestras acciones están bajo la mirada de Cristo, nada se escapa de su ojo, no podemos seguir por la vida cargando y cometiendo los mismos errores del pasado debemos hacer un alto en el camino y poner la mirada en Dios, evaluar todas nuestras decisiones, palabras y pensamientos, ya que todas estas pesan sobre nuestra conciencia, Dios no quiere que nos estemos escondiendo, por el contrario nos llama a que nos acerquemos con sinceridad, mire en el huerto de Edén una vez Adán tuvo conciencia de su pecado corrió a esconderse, pero por el contrario Dios le busco para ver que tan sincero seria, desafortunadamente Adán no reconoció su cumpla mas bien la traslado a Eva.
Pero el texto de hoy nos da muestra otra situación muy diferente a la de Adán, David fue confrontado por Natán, pero en lugar buscar justificaciones, pues siendo rey muy seguramente hubiera podido buscar alguna, culpar a Betsabé pues ella no debió estar desnuda a la mirada de cualquiera para hacer caerle en pecado, no fue asi, hizo todo lo contrario reconoció su falta delante de Dios.
Versículo 13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Amen gloria a Cristo.
Mire no es cualquiera que esta frente a un profeta reconociendo sus pecados, consideremos que eran faltas gravísimas, adulterio y asesinato, esta confesión no pudo salvar la vida del niño que había nacido, mucho menos devolverle la vida a Urías, pero sin duda alguna marco el inicio de un nuevo David con una actitud y reverencia diferentes delante de Dios, incluso la escritura enseña que su corazón era como el de Dios.
Hechos 13:22 Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, VARÓN CONFORME A MI CORAZÓN, quien hará todo lo que yo quiero.
Pero esta declaración que hace el escritor del libro de Hechos no sale de la nada, David sufrió mucho su pecado, si usted va al Salmo 51 encontrara una oración salida del corazón de David por casusa de su dolor y arrepentimiento profundo por su falta contra Dios por este episodio con Betsabé, clama al Señor pidiendo misericordia no como un hombre perfecto y pide que le limpie de su pecado.
Salmo 51:1-2 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2 lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
Si usted sigue leyendo el salmo llegara a conocer la petición que elevo a Dios este hombre en medio de su profundo arrepentimiento.
Salmo 51:10 Crea en mí, oh Dios, UN CORAZÓN LIMPIO, Y RENUEVA UN ESPÍRITU RECTO DENTRO DE MÍ. Amen gloria a Cristo.
Igual que este hombre todos deberíamos ir a Cristo con esta misma actitud, recordemos que Cristo fue a la cruz para librarnos de la ira de Dios, para restaurar esa comunión con el Dios Padre, pero al pecar pisoteamos la sangre de Cristo. Mire David fue arrepentido, hizo ayuno por siete días en oración e intercepción por la vida de su hijo, ese niño no tenia culpa, era su responsabilidad, posiblemente durante este ayuno escribió el Salmo 51.
Buscar el perdón de Dios no consiste en decir con los labios algunas palabras para sentirnos mejor y que la culpa salga de nuestro corazón, el verdadero perdón llegara cuando dejemos de justificar nuestras faltas aun mas teniendo el conocimiento que actuamos mal, David lo sabía, Betsabé no era una mujer libre para tomarla a su antojo y mucho menos asesinar a su esposo para incumbir el pecado, por eso se presenta a Dios en ayuno y oración con honestidad y pide que Dios lo renueve totalmente iniciando por su espíritu y remata su oración con una suplica pidiendo que su presencia no le deje, que no quite su Espíritu de Él.
Salmo 51:11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
Reconocer nuestra culpabilidad es una acción sanadora para el creyente, es algo que debemos aprender a hacer, el rey aprendió la lección su pecado le costó la vida a ese niño inocente que había nacido y David propuso en su corazón nunca mas faltarle a Dios. Pues así mismo cada uno de nosotros debemos hacer si llegaremos a faltarle a Dios, no estamos exentos vivimos una lucha espiritual con nuestra misma naturaleza carnal pecaminosa, pero afortunadamente el Espíritu Santo nos redarguye nos confronta, nos ayuda a reconocer esas áreas que debemos entregarle para que El las molde y regenere nuestras vidas formándola a la imagen de Cristo, recordemos que Cristo es fiel, justo y nos perdona.
1Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. amen gloria a Dios.
