EL SEÑALAMIENTO DESTRUYE TANTO O MAS QUE EL PECADO

Juan 8:2-11

Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Buenas amados hermanos en la fe y amigos que nos leen, Dios les bendiga conforme a sus riquezas en Cristo, hoy el Señor nos regala un mensaje muy importante y de aplicación inmediata a nuestras vidas, el señalar a los demás.

El texto de hoy es uno muy conocido por muchos hermanos, pero en esta historia a un hecho que muchos pasan por alto, esta mujer fue sorprendida quebrantando la ley de Moisés la cual era la norma de conducta de la nación de Israel, Dios había dado esta ley por medio de su siervo para que el pueblo por medio de ella fuera  separado de las demás naciones, desafortunadamente los encargados de interpretarla habían caído en errores de forma y fondo, el mismo Dios Jesús, les condeno frente a muchos su mala interpretación de la misma, ahora traen a esta mujer con el objetivo de sentenciarla, pero sus intenciones estaban dirigidas a acusar al Maestro versículo 6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle, pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

Para su sorpresa el Señor que conoce los pensamientos de los seres humanos les dio una respuesta que derribo todos sus planes, les puso frente a frente contra sus propias conciencias y la realidad de sus vidas, el pecado que ellos querían condenar a esta mujer, les acusaba directamente a ellos versículo 7 y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Esta respuesta contundente del Señor fue como una bofetada en sus rostros, cada uno de ellos traían la intención de tentarlo para tener una acusación formal contra El, pero sus conciencias les acusaron de forma tan fuerte que cada uno de ellos se retiro del lugar sin tomar una sola piedra para arrojarla versículo 9 pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Esta mujer en realidad había cometido una falta a la ley, pero sus acusadores no estaban limpios para señalarle y proferir un juicio de muerte sobre sus vidas. Pues así mismo hoy en día vemos a muchos hoy señalando a los demás sin revisar sus conciencias primero, sin saber que el señalar a los demás pone una carga dura sobre las personas, mire si Dios nos muestra el pecado en una persona no es para señalarla y acusarla es para ayudarla a dar la batalla y salir en victoria, observe que el único que estaba limpio y sin culpabilidad alguna para tomar una piedra y lanzarla era Cristo, ahora observe su proceder para resolver la acusación versículos 10-11 enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Amen gloria a Cristo.

Cristo sabe el peso de la culpabilidad todos de alguna manera hemos pecado contra Dios unos más que otros, de hecho, la escritura nos enseña que el pecado en la vida del creyente es una lucha diaria y de alguna manera algunas veces seguimos pecando 1 Juan 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Amen gloria a Cristo.

La culpabilidad y el señalamiento es una tortura para los seres humanos, nos aísla de los demás y las sociedades, nos mete en una burbuja a vivir lejos de los demás, Dios lo sabes por eso no condeno a esta mujer y le dijo que no pecara más, ahora en otra ocasión también podemos ver como la culpabilidad tenia a una mujer condenada a estar aislada de la sociedad hasta que tuvo un encuentro con Cristo y cambio su vida para siempre, porque no la acusó. Juan 4:6-8 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer, esta mujer vino sola al medio día (hora sexta) con el sol en plenitud a sacar agua del poso de Jacob, pero la costumbre y tradición es que las mujeres venían a las primeras horas de la mañana para evitar el calor del medio día, pero ella era rechazada y condenada por la sociedad por su vida en adulterio, había tenido cinco hombres en su vida, por tal razón no podía venir temprano con las demás al pozo, el señalamiento y la culpa de los demás sobre ella la mantenían aislada totalmente de los demás, pero ninguno de ellos le ayudo a salir del pecado, pero basto un momento con Jesús y su vida cambio por completo, Jesús se revela como Mesías por primera vez a una persona, no la rechaza por ningún motivo cultural o por su pecado evidente, por el contrario retira la culpabilidad de su vida y esta mujer que no podía juntarse con los demás, sale corriendo a todos a contarles de su encuentro con el Mesías, practicante paso de ser una pecadora a la primera mujer que evangelizo en toda Samaria, Juan 4:28-30; 42 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo? 30 entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él…  y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. Amen gloria a Dios.

Mi amado hermano y amigo, Dios nos ayude a consolar y ayudar a los demás de la misma manera que Cristo lo hizo con estas dos mujeres, el señalamiento y la culpabilidad deben ser dejados atrás estamos para sumar y multiplicar almas para el reino de Dios, no para restar y dividir. Cuando Dios le muestre algo de otra persona valla primero en oración a Dios y pídela instrucciones de como ayudarla a salir del pecado y nunca piense en señalarle y condenarle recuerde que Cristo nos ha perdonado a todos nosotros que merecemos estar separados de su presencia por el pecado. Amen gloria a Cristo.

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